COVID-19, RESIDENCIAS DE MAYORES Y ¿HACIA UN CAMBIO DE MODELO?

Hay muchas pandemias dentro de la pandemia producida por el SARS-CoV-2. Su simple enumeración colmaría la extensión, no ya de este, sino de muchos otros posts.

No obstante, estaremos de acuerdo en que uno de los puntos críticos, a escala internacional, y en España, en concreto, ha sido el ámbito de las residencias de personas mayores. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad mensual (MoMo) estimó un exceso de fallecimientos en residencias en 26.448 personas en apenas un año (marzo de 2020- mayo de 2021) (exceso de mortalidad del 43,5%; un 10,6% del total de personas dependientes atendidas en residencia), concentrándose las muertes en los primeros meses de la pandemia (1). A ello además hay que sumar otros efectos negativos como la afectación de la salud mental y la calidad de vida de las personas residentes, de sus familiares y del personal de las residencias (2-4).

La aprobación de la Ley 39/2006, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia supuso un cambio normativo de primera magnitud en reconocimiento de derechos sociales. Asimismo, objetivamente, ha mejorado el acceso a las personas con limitaciones en su autonomía a una amplia cobertura en prestaciones sociales. Sin embargo, las grandes expectativas generadas por la ley y la mala fortuna de la coincidencia de los primeros pasos de la reforma con la llegada de la Gran Recesión, han devenido en importantes frustraciones personales y sociales y han llevado al sistema de cuidados y, en especial, a las residencias de mayores, a un alto grado de vulnerabilidad en los albores de la irrupción del SARS (5-8).

Tanto ha sido así, que Pilar Rodríguez Rodríguez y Elena Gonzalo Jiménez, dos investigadoras con un profundo conocimiento del sistema, se plantean si, ante el impacto causado por la pandemia, no ha llegado el momento de impulsar un cambio en el modelo de atención residencial (9). La propuesta se articula mediante dos vías complementarias: en primer lugar, a través de la proliferación de viviendas de grupo y Green Houses; al tiempo, se plantea la necesidad de mejorar la coordinación entre los servicios sanitarios y los hogares comunitarios de mayores. La primera propuesta se dirige a la promoción de unidades de convivencia de 10 a 12 personas, tratando de mantener en todo lo posible los rasgos característicos de un hogar personal compartido, al que se sumaría una dotación de cuidado personal y apoyo técnico (enfermería, fisioterapia, psicología, …). La segunda propuesta se concretaría a través de las figuras de los y las gestores/as de casos, adscritos a centros sanitarios, principalmente de atención primaria, en forma de unidades de atención residencial.

La conjunción de ambas vías nos trasladaría a un marco de atención residencial muy diferente del actual. Posiblemente, mucho más deseable por parte de los ciudadanos que reciben atención en las residencias actuales y también por aquellos que podemos precisar de sus servicios en un futuro. La propuesta es ambiciosa y no es en absoluto descabellada. Y, sin embargo, para no repetir errores pasados, el primer paso que deberíamos dar para emprender este camino es tomar conciencia de la magnitud y profundidad del empeño. A finales del año 2019 existían en España cerca de 400.000 plazas de atención residencial, de las cuales 389.000 correspondían a residencias de mayores y apenas 10.000 a viviendas para mayores (10). Una transformación inmediata, o en un corto periodo, del sector en la línea propuesta parece inviable. Por tanto, la propuesta debe ser entendida en su carácter transformador y progresivo y, al tiempo, las actuales residencias deben seguir siendo el foco de mejoras en los cuidados (11).

José Alea Rodríguez (1876-1900) Visita al hospital, 1895

Para avanzar en la propuesta planteada serían necesarios dos elementos. El primero pasa por la evaluación de las experiencias que actualmente se están desempeñando en España en materia de fórmulas habitaciones alternativas. En el trabajo de Rodríguez y Gonzalo encontrarán varias referencias, a las que debemos sumar aquellas que desde hace ya años se vienen desarrollando en otros países europeos; evaluar para conocer lo que funciona y lo que es mejorable, para comprender si estas nuevas fórmulas mejoran el bienestar de las personas usuarias, para aprender de quién mejor lo hace para adaptarlo a distintos medios y situaciones. Y hacerlo de manera transparente: compartiendo los resultados de los análisis con la comunidad científica y con la ciudadanía (12, 13). En segundo lugar, diseñar cambios en el sistema de cuidados requiere de planteamientos estratégicos, puesto que su desarrollo se prolongará a lo largo de muchos años; entendiendo que las transformaciones necesitan de consenso político y social y de la participación de los profesionales del sector, de las personas implicadas y de sus familias; y que habrá de tenerse en cuenta, además, que la viabilidad presupuestaria condiciona los recursos disponibles para su puesta en marcha y la extensión y profundidad de dichos cambios (14).

Y dentro de los mismos, no es un tema menor la mejor coordinación entre el sistema de cuidados y los servicios sanitarios (15, 16). Y ello, no únicamente restringido a la atención residencial sino también a la atención de personas con limitaciones en su autonomía que residen en sus hogares familiares. Expresado claramente: los centros sanitarios seguirán siendo puntos neurálgicos a donde acudir para recibir atención, pero los servicios sanitarios deben también salir más allá de sus paredes para cumplir con su función. La actual pandemia ha acelerado los procesos de teleasistencia, pero el reto de fortalecer la atención presencial más allá del centro de salud será un elemento clave de avance de los servicios sanitarios en el futuro. No obstante, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

 

REFERENCIAS

  1. IMSERSO. Monitorización de la mortalidad en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD). Datos a 30 de junio de 2021.
  2. Van der Roest HG, Prins M, van der Velden C, et al. The Impact of COVID-19 Measures on Well-Being of Older Long-Term Care Facility Residents in the Netherlands. J Am Med Dir Assoc. 2020; 21(11): 1569-1570
  3. Riello M, Purgato M, Bove C, et al. Prevalence of post-traumatic symptomatology and anxiety among residential nursing and care home workers following the first COVID-19 outbreak in Northern Italy. R Soc Open Sci. 2020; 7(9): 200880
  4. Mas Romero M, Avendaño Céspedes A, Tabernero Sahuquillo MT, et al. COVID-19 outbreak in long-term care facilities from Spain. Many lessons to learn. PLoS One 2020;15(10): e0241030
  5. Oliva J. Sistema de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia: Análisis y líneas de avance en tres dimensiones. Actas de la dependencia, 2014; 12: 23-45.
  6. Comisión para el Análisis de la Situación del Sistema de Dependencia. Informe de la comisión para el análisis de la situación actual del sistema de la dependencia, de su sostenibilidad y de los actuales mecanismos de financiación, para evaluar su adecuación a las necesidades asociadas a la dependencia. IMSERSO. Madrid, 2017.
  7. Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. XVI Dictamen del Observatorio de la Dependencia. Madrid, 2016.
  8. Peña-Longobardo L, Oliva-Moreno J, García-Armesto S, Hernández-Quevedo C. The Spanish long-term care system in transition: ten years since the 2006 Dependency Act. Health Policy. 2016; 120 (10): 1177-1182.
  9. Rodríguez Rodríguez P, Gonzalo Jiménez E. COVID-19 en residencias de mayores: factores estructurales y experiencias que avalan un cambio de modelo en España. Gac Sanit. 2021 Oct 18:S0213-9111(21)00173-4
  10. Servicios Sociales dirigidos a personas mayores en España. Información correspondiente a 31 de diciembre de 2019.
  11. Zunzunegui MV. COVID-19 en centros residenciales de personas mayores: la equidad será necesaria para evitar nuevas catástrofes. Gac Sanit. 2021 Jul 21:S0213-9111(21)00137-0.
  12. Fresno García JM, Henar Lomeña L, Ruiz Villafranca R, et al. . Auditoría de los centros residenciales de Navarra ante la crisis de la COVID-19. 2020.
  13. Junta de Castilla y León. El impacto del COVID19 en las residencias de personas mayores de Castilla y León y medidas adoptadas. 29 de septiembre de 2020.
  14. Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia del Gobierno de España (coord.). España 2050: Fundamentos y propuestas para una Estrategia Nacional de Largo Plazo. Madrid: Ministerio de la Presidencia. 2021.
  15. Organización Médica Colegial. Informe #11 CA COVID 19 OMC sobre residencias de mayores. Noviembre de 2020.
  16. Grupo de Trabajo Multidisciplinar del Ministerio de Ciencia e Innovación. Informe del GTM sobre el impacto de la COVID-19 en las personas mayores, con especial énfasis en las que viven en residencias. Julio de 2020.

 

Juan Oliva Moreno

Universidad de Castilla-La Mancha