Estudiando a personas gitanas y no gitanas, ¿qué estamos comparando?

LA DESIGUALDAD IMPLICA COMPARACIÓN

Todo trabajo sobre desigualdades en salud implica una comparación. Así, la medición en dos o más grupos de una serie de características permite detectar disparidades en el estado de salud o, como en el caso del artículo que da pie a este comentario invitado, en el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos (artículo de Asensio, A., Nebot, L., Estruga, Ll., Pérez, G., & Diez E, con el título “Anticoncepción en la población gitana residente en dos barrios con bajo nivel de renta de Barcelona” (1)).  Cuando esa disparidad o distancia se puede interpretar como injusta y evitable, la denominamos inequidad.

En apariencia el asunto es sencillo, basta con medir (si hay o no diferencia) y clasificar (si la diferencia es una forma de inequidad o no). Sin embargo, es poco habitual que nos detengamos en considerar las dificultades intrínsecas de tal ejercicio de comparación.

¿A QUIÉNES COMPARAMOS?

En los estudios sobre desigualdades en la población gitana, por ejemplo, caemos en la simplificación, y yo el primero, de comparar personas gitanas y no gitanas, pero ¿tan fácil resulta distinguir entre una población y otra?. Entonces, ¿dónde situamos a todas las personas que no encajan en una clasificación tan binaria, por ejemplo, a quienes son descendientes de parejas mixtas?. No solemos considerarlos en la investigación, no suelen estar, y al eliminarlos de la ecuación dibujamos fronteras entre grupos de la población más rígidas que las que existen en la realidad social. Para resolver el tema de la clasificación, se suele considerar una buena práctica recurrir a la autoidentificación, es decir, a que sea la propia persona entrevistada la que decida con qué se identifica. Sin embargo, no solemos discutir los motivos que llevan una persona a identificarse como gitana o no ante alguien que le pregunta. Y ello aunque es evidente que en una situación de interacción social como la que se plantea entre equipo de investigación y la persona entrevistada pueden actuar un sinfín de motivaciones que pueden actuar para decidir en un sentido o en el otro.

Ejercicio 1, perspicacia visual: clasifique a estos individuos en dos categorías útiles para la investigación de la inequidad en salud.

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¿QUÉ ESTAMOS COMPARANDO?

Pero admitamos que tal cosa, crear grupos, es fácil y que no hay error de clasificación y que no hay gente en situaciones mixtas, ni múltiples, ni fluidas, etcétera, lo que es asumir mucho para quienes decimos elaborar el conocimiento a partir de hechos. Incluso en ese caso, ¿qué estaríamos comparando?. En el viejo racismo nos dirán que dos esencias marcadas por una biología (dos razas) y en el nuevo racismo se inclinarán por hablar de dos esencias marcadas por la cultura (dos etnias) (2).

Para deconstruir ambas posturas esencialistas (y es evidente que el nuevo racismo es más difícil de deconstruir y por ello más poderoso), habrá que observar qué ocurre cuando las condiciones son iguales, sin embargo, las condiciones rara vez son iguales. En este artículo, como en muchos otros (en lo que incluyo los míos propios), cuando se compara a los vecinos de dos barrios, distinguiendo entre personas gitanas y no gitanas se observa, por ejemplo, que en un grupo prácticamente todas son nativas y en el otro más del 40% nació en el extranjero (¿por tanto, varias culturas?) o que en un grupo la mayoría tiene estudios primarios o inferiores y en el otro lo contrario (¿relevante a la hora de conocer métodos anticonceptivos?). Sobre otros aspectos no sabemos: ¿cuántos cobran algún tipo de beneficio social como el paro, la renta mínima de inserción o algún tipo de pensión no contributiva y cuántos cuentan con ingresos propios?; ¿quiénes experimentan diariamente discriminación y quiénes no?; ¿cómo son vistas por otras personas (pues la alteridentificación puede no coincidir con la autoidentificación y ser tanto o más determinante en los procesos de interacción social); ¿por cuánto tiempo llevan residiendo en el barrio?, etcétera.

Ejercicio 2, análisis comparativo de una pera y una manzana. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fb/Apple_and_pear.jpg

DIME QUÉ COMPARAS Y TE DIRÉ CÓMO PIENSAS

Por tanto, cuando afirmamos que las personas gitanas utilizan más un método que las personas no gitanas o, como personalmente he hecho a menudo, cuando se dice que un grupo tiene mejor o peor salud que el otro ¿qué estoy comparando entre ambos grupos?. Creo que hay varias respuestas a esta pregunta que nos ofrecen marcos interpretativos muy distintos según la opción por la nos inclinemos. Si creemos que comparamos:

1) A personas gitanas con no gitanas, seríamos propensos  a interpretar los resultados en clave cultural.

2) A personas nativas gitanas con no gitanas que pueden ser tanto nativas como no nativas, la tendencia podría ser a pensar en clave cultural, pero ya no se podría hacer de forma dicotómica. En este caso, también cabría pensar en otras claves (por ejemplo, la importancia de los rasgos físicos, del tipo de aculturación y su grado, del tipo de inserción socioeconómica, entre otros).

3) A personas con más y menos nivel educativo, entonces creeríamos que la clave sería lo que ocurre en el sistema educativo. Lo cual parece sencillo ya que se puede comparar a quien tiene un menor y un mayor recorrido en el sistema educativo, pero también se puede descubrir que en nuestro país hay un importante nivel de segregación étnica en las escuelas y que, por tanto, además de la longitud del recorrido escolar, habrá que pensar en qué tipo de escuela han estado escolarizados.

4) A personas que sufren discriminación y que no la sufren y, dentro de ellas, habría que distinguir según el tipo de discriminación que sufren, pues por ejemplo, las  formas de violencia que sufre una mujer por el hecho de serlo, se diferencian en el caso de que la mujer pertenezca a una minoría étnica o al grupo dominante, por ejemplo, en el caso de la violencia obstétrica (3).

5)   Personas con mejor o peor nivel socioeconómico, y entonces habría que pensar en cómo el estatus, el poder, el ingreso, las condiciones laborales, la seguridad en el empleo, las estrategias de movilidad social, las prácticas sociales para producir distinción, entre otros, se traducen en términos de prácticas anticonceptivas.

Y así en un listado que nunca podrá ser exhaustivo y dar cuenta de la complejidad de la realidad. Que todas las personas que trabajamos en los estudios sobre desigualdad (no sólo sobre la población gitana), insisto en que me incluyo, acabemos optando por las dicotomías, sin superar a menudo la mera medición de disparidad, por ser aquello que está a nuestro alcance, nos permitirá seguir estudiando el tema, que no es poco y tiene un gran valor, pero tardaremos en comprenderlo.  Yo, de hecho, no lo entiendo.

ENTONCES, ¿QUÉ HACER?

El blog de personas invitadas de Gaceta Sanitaria nos solicita a quienes contribuimos con estos comentarios que aportemos una reflexión sobre las implicaciones para las políticas de salud. En este campo, como en cualquier otro en el que lo observado es interpretado desde las narrativas dominantes (4), se impone una reflexión sobre los principios que guían nuestra acción. Lo propio de dichas narrativas dominantes es que nos hacen sentir cómodos. Así que sólo puedo aportar lo que Philipp Blom atribuye a Diderot en esta entrevista: “si cierta idea te convence, te hace sentir cómodo, te seduce… ¡sospecha de ti!”

 

Daniel La Parra Casado, Profesor Titular del Departamento de Sociología II, Universidad de Alicante. Director WHO Collaborating Centre on Social Inclusion and Health. Experto en el grupo de salud del Consejo Estatal de Pueblo Gitano.

 

 

Referencias

  1. Asensio, A., Nebot, L., Estruga, Ll., Pérez, G., & Diez E. Anticoncepción en la población gitana residente en dos barrios con bajo nivel de renta de Barcelona. Gaceta Sanitaria. DOI: https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2017.11.011
  2. San Román, T. Los muros de la separación. Ensayo sobre alterofobia y filantropía. Barcelona: Tecnos, UAB, 1996.
  3. Savage, V. & Castro, A. Measuring mistreatment of women during childbirth: a review of terminology and methodological approaches. Reprod Health, 2017; 14: 138: DOI:  10.1186/s12978-017-0403-5
  4. Briones-Vozmediano, E., La Parra-Casado, D., & Vives-Cases, C. Health providers’ narratives on intimate partner violence against Roma women in Spain. Am J Community Psichol, 2018, 61 (3-4): 411-420. DOI: https://doi.org/10.1002/ajcp.12235

 

Publicado por

Editor Gaceta Sanitaria

Editor y community manager Gaceta Sanitaria