DETERMINANTES COMERCIALES DE LA SALUD: DESEQUILIBRIOS DE PODER QUE CUESTAN CAROS

Las empresas transnacionales determinan poderosamente la salud de la población, a través de su influencia en los modos de vida, la configuración de los espacios donde vivimos, la calidad del aire que respiramos, la contaminación del lugar donde residimos, la oferta de equipamiento médico y fármacos a través del sistema nacional de salud, las transacciones financieras entre ciudadanos y bancos y las condiciones de trabajo que ofrecen a la ciudadanía en edad de trabajar1.

Muchas empresas transnacionales utilizan sus técnicas de publicidad, su responsabilidad social corporativa, sus medios económicos y sus influencias en las instituciones y gobiernos para modificar las preferencias de consumo de la población, la forma en que nos alimentamos y movilizamos, el comportamiento financiero, las condiciones del mercado de trabajo y vivienda, el consumo de drogas  legales o ilegales y hasta el ocio cultural o deportivo.

Estas empresas transnacionales incluyen la industria alimentaria, las empresas tabacaleras y de bebidas alcohólicas, la industria automovilística, la industria farmacéutica y de equipamientos médicos, las entidades financieras, las compañías que producen la energía eléctrica, y las compañías de inversión en el mercado inmobiliario y las empresas propietarias de los medios de comunicación.

El objetivo de estas empresas transnacionales es lograr el máximo beneficio para sus accionistas y la consecución de este objetivo está frecuentemente en conflicto con la promoción de la salud2, 3. Algunas empresas transnacionales tienen un código ético que valora la sostenibilidad del planeta Tierra y el bien común por encima de la consecución de máximos beneficios económicos para sus accionistas. Otras empresas, por el contrario, no vacilan en promover la enfermedad para conseguir su principal objetivo, ya que actúan de forma consciente aumentando los riesgos poblacionales de enfermedad.

Los métodos que utilizan este segundo tipo de empresas para maximizar sus beneficios son sorprendentemente similares y se basan en el control de los comportamientos y de los espacios donde vivimos mediante la manipulación, a veces dentro de la legalidad, estableciendo e imponiendo sus agendas a los gobiernos y a los ciudadanos, mediante influencias indebidas4 y también frecuentemente, con engaños delictivos. Las multas que el sistema judicial impone por estos delitos no son proporcionales a los daños causados y es necesario encontrar otras medidas disuasorias de estas actividades que tanto perjudican a la salud y al bienestar de la población 5.

En este blog presentamos un esquema conceptual sobre los determinantes comerciales de la salud poblacional. Hay numerosos ejemplos recientes sobre la acción de las empresas transnacionales en España  para promover el consumo excesivo de azúcar y las bebidas azucaradas, el consumo abusivo de alcohol, el tabaquismo, la introducción de vacunas infantiles con coste-efectividad desconocida, los modos de transporte pasivo y la contaminación atmosférica en los medios urbanos, los fraudes bancarios, la inseguridad habitacional y la precariedad en el trabajo. Las empresas transnacionales tienen un poder enorme y pueden ejercerlo para modificar las decisiones de los gobiernos, la legislación vigente y los procesos judiciales que enfrentan su consecución de beneficios económicos con la salud de los ciudadanos.  Existe un desequilibro de poder entre las empresas transnacionales que solo rinden cuentas a sus propietarios y accionistas, y el Estado que debe rendir cuentas a la ciudadanía 3

Figura 1. Esquema conceptual de los determinantes comerciales de la salud. Figura de elaboración propia.

 

 

 

La figura 1 presenta un esquema conceptual, basado en las referencias anteriores y adaptado a la realidad española en 2019, que explica los caminos por los que el poder de las empresas transnacionales influye en la sociedad y en el gobierno, con impactos nefastos para la salud pública. En primer lugar, las empresas transnacionales marcan las agendas del debate público a través de los principales medios de comunicación de quienes son propietarias o accionistas y dejan fuera del debate público aquellos temas que no les interesa discutir. En segundo lugar, crean dudas sobre la evidencia científica,  negando por omisión y silencio  la existencia de pruebas irrefutables sobre los determinantes de la salud, influyendo indebidamente con financiación de investigadores como se analizó recientemente en el blog de invitados de Gaceta Sanitaria de octubre de 2018, y produciendo falso conocimiento con opiniones de expertos que han sido previamente tratados como clientes preferenciales; mediante estos dos mecanismos  las empresas transnacionales ejercen un poder invisible sobre la salud de los ciudadanos. En tercer lugar, las empresas transnacionales ejercen un poder directo sobre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial del gobierno. Las empresas transnacionales trabajan con el gobierno para desarrollar la legislación que les permite proteger su propiedad intelectual y reforzar sus contratos; influyen de forma indebida sobre cómo se toman las decisiones en los grupos de trabajo y en los consejos de ministros, y por último, se aseguran de nombrar una cúpula judicial que sea favorable a sus intereses, dificultando el papel de la justicia en la lucha contra la corrupción.

Para cada uno de estos fenómenos conductuales y sociales, se debería analizar el estado de la situación, las influencias indebidas de las empresas en los poderes del estado, legislativo, ejecutivo y judicial, y en las instituciones municipales y la respuesta de los profesionales de salud pública y los movimientos sociales frente a estos ataques a la salud de la población.  Las campanas de “contra- mercado” pueden tener un gran impacto en la población si se logra reducir la demanda por los productos tóxicos que propone el mercado  y producir cambios saludables en la producción o el comportamiento deshonesto de las empresas que inducen comportamientos dañinos para la salud o que contaminan el medioambiente físico y social sonde vivimos 6, 7

María Victoria Zunzunegui

Profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad

Madrid, España

Reference

 

  1. Baum FE, Sanders DM, Fisher M, et al. Assessing the health impact of transnational corporations: its importance and a framework. Globalization and health. 2016 Jun 15;12(1):27. PubMed PMID: 27301248. Pubmed Central PMCID: PMC4908801. Epub 2016/06/16. eng.
  2. Kickbusch I, Allen L, Franz C. The commercial determinants of health. The Lancet Global health. 2016 Dec;4(12):e895-e6. PubMed PMID: 27855860. Epub 2016/11/20. eng.
  3. McKee M, Stuckler D. Revisiting the Corporate and Commercial Determinants of Health. American journal of public health. 2018 Sep;108(9):1167-70. PubMed PMID: 30024808. Epub 2018/07/20. eng.
  4. Hernandez-Aguado I, Chilet-Rosell E. Pathways of undue influence in health policy-making: a main actor’s perspective. Journal of epidemiology and community health. 2018 Feb;72(2):154-9. PubMed PMID: 29079588. Epub 2017/10/29. eng.
  5. Freudenberg N, Bradley SP, Serrano M. Public health campaigns to change industry practices that damage health: an analysis of 12 case studies. Health education & behavior : the official publication of the Society for Public Health Education. 2009 Apr;36(2):230-49. PubMed PMID: 18077655. Epub 2007/12/14. eng.
  6. Palmedo PC, Dorfman L, Garza S, et al. Countermarketing Alcohol and Unhealthy Food: An Effective Strategy for Preventing Noncommunicable Diseases? Lessons from Tobacco. Annual review of public health. 2017 Mar 20;38:119-44. PubMed PMID: 28384081. Epub 2017/04/07. eng.
  7. Parra DC, de Sa TH, Monteiro CA, et al. Automobile, construction and entertainment business sector influences on sedentary lifestyles. Health promotion international. 2018 Apr 1;33(2):239-49. PubMed PMID: 27561906. Epub 2016/08/27. eng.