{"id":324,"date":"2017-11-07T09:10:26","date_gmt":"2017-11-07T09:10:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/?p=324"},"modified":"2021-04-13T11:18:26","modified_gmt":"2021-04-13T11:18:26","slug":"se-deben-cuantificar-monetariamente-los-cuidados-informales-su-influencia-en-la-toma-de-decisiones-sanitarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/2017\/11\/07\/se-deben-cuantificar-monetariamente-los-cuidados-informales-su-influencia-en-la-toma-de-decisiones-sanitarias\/","title":{"rendered":"\u00bfSe deben cuantificar monetariamente los cuidados informales? Su influencia en la toma de decisiones sanitarias"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-329\" src=\"http:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/caregiver.jpg\" alt=\"\" width=\"260\" height=\"260\" srcset=\"https:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/caregiver.jpg 260w, https:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/caregiver-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px\" \/><\/p>\n<p>Pese a su formal nomenclatura, probablemente el lector est\u00e9 familiarizado con los cuidados informales e incluso haya ejercido como tal. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, se entiende por cuidador informal la persona del entorno del enfermo, ya sea un familiar o amigo, que asume voluntariamente su cuidado sin tener formaci\u00f3n espec\u00edfica y sin recibir, por lo general, contraprestaci\u00f3n econ\u00f3mica<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>(Imagen obtenida de:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.mbchamber.mb.ca\/\" target=\"_blank\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?hl=en-GB&amp;q=https:\/\/www.mbchamber.mb.ca&amp;source=gmail&amp;ust=1510664092845000&amp;usg=AFQjCNFvVIE8RYKp7gPVdEzRwjZ5BCPzdA\">https:\/\/www.mbchamber.mb.ca<\/a>\u00a0)<\/p>\n<p>En este sentido, los cuidadores informales est\u00e1n fundamentalmente muy presentes en los pa\u00edses del sur de Europa, siendo un recurso invisible y rara vez reconocido por la sociedad<sup>2<\/sup>. Tradicionalmente, la figura del cuidador informal en Espa\u00f1a ha consistido en una mujer, con educaci\u00f3n b\u00e1sica, desempleada o ama de casa<sup>3<\/sup>. Sin embargo, la incorporaci\u00f3n de la mujer al mundo laboral, los cambios en las estructuras familiares, as\u00ed como emigraciones de los descendientes al extranjero por motivos laborales como consecuencia de la recesi\u00f3n econ\u00f3mica iniciada en el a\u00f1o 2008, son motivos suficientes como para pensar y debatir que la mano invisible de los cuidadores informales pudiera llegar a su fin.<\/p>\n<p>Que no se reciba contraprestaci\u00f3n econ\u00f3mica o el precio del cuidado informal sea nulo no quiere decir que su valor lo sea. En absoluto. La dedicaci\u00f3n que los cuidadores informales otorgan a sus familiares, mayoritariamente en r\u00e9gimen de exclusividad, no est\u00e1 exenta de trascendentes costes de oportunidad, adem\u00e1s de los propios pecuniarios. Es por ello que, en los \u00faltimos a\u00f1os, numerosos autores nacionales han cuantificado monetariamente el valor de los cuidados informales asociados a distintas enfermedades. Destacan evaluaciones enAlzheimer<sup>4<\/sup>, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Cr\u00f3nica<sup>5<\/sup>, c\u00e1ncer<sup>6<\/sup>, personas con dependencia<sup>7<\/sup> o esquizofrenia<sup>8<\/sup>. En general, se ha estimado que el valor de los cuidados informales en personas con dependencia oscila entre 23.064 y 50.158 millones de euros, lo que equivale entre un 1,73 y 4,90% del PIB de Espa\u00f1a para el a\u00f1o 2008<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a, se manifest\u00f3 un importante aumento de este valor intangible gracias a la Ley de Dependencia, a trav\u00e9s de la cual, la persona dependiente pod\u00eda entre los distintos servicios p\u00fablicos y prestaciones monetarias ofertadas, escoger la prestaci\u00f3n econ\u00f3mica de cuidados informales cuyo destino final era reconocer formalmente a su cuidador principal<sup>9<\/sup>.En la actualidad, se est\u00e1 observando una leve y creciente concienciaci\u00f3n por parte de la Administraci\u00f3n P\u00fablica de la externalidad positiva que generan los cuidadores informales en la sociedad. Sin embargo, la cobertura p\u00fablica es a\u00fan insuficiente y alrededor del 80% de los cuidados de larga duraci\u00f3n son proporcionados por el entorno familiar<sup>10<\/sup>. En otras palabras, el ahorro de recursos p\u00fablicos derivado de su existencia s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la dependencia ha sido estimado entre un 23% y un 55%<sup>11<\/sup>.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva econ\u00f3mica, en la que el objetivo del sector p\u00fablico ha de ser alcanzar el m\u00e1ximo nivel de eficiencia y equidad social posible, la informaci\u00f3n subyacente de la realidad se postula como base para la toma de decisiones. En este sentido, las necesidades de la poblaci\u00f3n se esperan que sean solventadas por la administraci\u00f3n con eficiencia, realizando una correcta asignaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos, y equidad, precisando las necesidades reales de cada grupo de poblaci\u00f3n. La informaci\u00f3n basada en la realidad ha de ser puesta en conocimiento de las autoridades sanitarias y entre ella, informaci\u00f3n relativa a los invisibles cuidados informales, muy posiblemente tornados en formales en un futuro no muy lejano de no ser, cuanto menos, sopesados en el dise\u00f1o de pol\u00edticas sociales. El tr\u00e1nsito hacia la formalidad de los cuidados actualmente informales se traducir\u00e1, a saber, en una carga econ\u00f3mica adicional en las familias (suponiendo un empobrecimiento de la poblaci\u00f3n), en una carga econ\u00f3mica para la administraci\u00f3n p\u00fablica (debiendo de ser claramente cuantificada), o en un reparto de dificultades financieras para ambos agentes, familias y ente p\u00fablico.<\/p>\n<p>Para ello, las evaluaciones econ\u00f3micas de nuevas tecnolog\u00edas sanitarias son un ancla de impulso para, no s\u00f3lo cuantificar los costes directos sanitarios (perspectiva del financiador- Sistema Nacional de Salud-), sino tambi\u00e9n para ampliar las fronteras de estudio e incorporar informaci\u00f3n complementaria como el valor monetario de los cuidados informales, entre otros (perspectiva de la sociedad)<sup>12,13<\/sup>.El legislador debe disponer de toda la informaci\u00f3n inherente a la casu\u00edstica sobre la que debe tomar sus decisiones: si \u00e9ste es miope, sin duda las decisiones que tome contendr\u00e1n en mayor o menor medida un cierto grado de miop\u00eda que puede contribuir a sesgar la direcci\u00f3n e intensidad de sus decisiones, y por tanto, redundar en relevantes desviaciones sobre el objetivo dise\u00f1ado y las medidas establecidas para alcanzarlo. En otras palabras, la raz\u00f3n principal por la que es recomendable incorporar el valor del cuidado informal estriba fundamentalmente en una importante infraestimaci\u00f3n del resultado si \u00e9ste se hace desde un \u00fanico enfoque social (igual ocurre con los costes indirectos)<sup>12-15<\/sup>. Un ejemplo sencillo: supongamos que la t\u00e9cnica A logra mejorar la salud del paciente en un per\u00edodo de 10 d\u00edas suponiendo la total dependencia de una tercera persona. Sin embargo, la t\u00e9cnica B consigue mejorar al paciente en 20 d\u00edas pero su efecto no llega a ser invalidante para el paciente. En este caso, si se realizase la evaluaci\u00f3n econ\u00f3mica desde la perspectiva del Sistema Nacional de Salud nose estar\u00eda reflejando la realidad en su totalidad, por lo que la decisi\u00f3n final podr\u00eda estar sesgada. La valoraci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de los cuidados informales en evaluaciones econ\u00f3micas es tan importante como necesaria, tan relevante como trascendente, y tan obligatoria como lo es la realidad del cuidado informal, puesto que supondr\u00eda no s\u00f3lo una mayor certeza en la toma de decisiones sanitarias por parte de la administraci\u00f3n, sino que de no hacerlo, las evaluaciones realizadas reflejar\u00edan tan solo parcialmente la realidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-331\" src=\"http:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Marta-800x667-250x208.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"208\" \/><\/p>\n<p>Autora: Marta Ortega Ortega<\/p>\n<p>Marta Ortega Ortega es profesora de Econom\u00eda Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y autora del art\u00edculo \u201cDifferences in the economic valuation and determining factors of informal care over time: the case of blood cancer. Gac Sanit. 2017 (EPub) doi: 10.1016\/j.gaceta.2017.02.006<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Word Health Organization Lessons for long-term care policy. The cross-cluster initiative on long-term care. (WHO); 2002.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Carrera F, Pavolini E, Ranci C, et al. Long-term care systems in comparative perspective: Care needs, informal and formal coverage, and social impacts in European countries. En: Ranci C., Pavolini E. editors. Reforms in Long-Term Care Policies in Europe. Springer, New York, NY; p. 23-52.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Garc\u00eda-Calvente MM, Mateo-Rodr\u00edguez I,Eguiguren AP. El sistema informal de cuidados en clave de desigualdad. Gac Sanit. 2004;18(1):132\u2013139.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Pe\u00f1a-Longobardo LM, Oliva-Moreno J. Economic valuation and determinants of informal care to people with Alzheimer\u2019s disease. Eur J Health Econom. 2015;16:507-15.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/?term=Pe%C3%B1a-Longobardo%20LM%5BAuthor%5D&amp;cauthor=true&amp;cauthor_uid=25889556\">Pe\u00f1a-Longobardo LM<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/?term=Oliva-Moreno%20J%5BAuthor%5D&amp;cauthor=true&amp;cauthor_uid=25889556\">Oliva-Moreno J<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/?term=Hidalgo-Vega%20%C3%81%5BAuthor%5D&amp;cauthor=true&amp;cauthor_uid=25889556\">Hidalgo-Vega \u00c1<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/?term=Miravitlles%20M%5BAuthor%5D&amp;cauthor=true&amp;cauthor_uid=25889556\">Miravitlles M<\/a>. Economic valuation and determinants of informal care to disabled people with Chronic Obstructive Pulmonary Disease (COPD). BMC Health Serv Res. 2015;15:101.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Ortega-Ortega M, Montero-Granados R, de Dios Jim\u00e9nez-Aguilera J. Differences in the economic valuation and determining factors of informal care over time: the case of blood cancer. Gac Sa 2017. Ahead of print.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li>Oliva-Moreno J, Pe\u00f1a-Longobardo LM, Vilaplana-Prieto C. An estimation of the value of informal care provided to dependent people in Spain.Appl Health Econ Health Policy. 2015;13:223-31.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>Aranda-Reneo I, Oliva-Moreno J, Vilaplana-Prieto C, Hidalgo-Vega \u00c1, Gonz\u00e1lez-Dom\u00ednguez A. I<a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/24327480\">nformal care of patients with schizophrenia.<\/a>J Ment Health Policy Econ. 2013;16(3):99-108.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>Bolet\u00edn Oficial del Estado. Ley 39\/2006, de 14 de diciembre, de Promoci\u00f3n de la Autonom\u00eda Personal y Atenci\u00f3n a las Personas en situaci\u00f3n de Dependencia. BOE n\u00fam. 299 de 15\/12\/2006.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li><a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/?term=Masana%20L%5BAuthor%5D&amp;cauthor=true&amp;cauthor_uid=28832828\">Masana L<\/a>. Long-term informal care in Spain: challenges, views and solutions. <a href=\"https:\/\/www.ncbi.nlm.nih.gov\/pubmed\/28832828\">Salud Colect.<\/a> 2017;13(2):337-352.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"11\">\n<li>del Pozo Rubio R, Escribano Sotos F. Impacto econ\u00f3mico del cuidado informal tras la Ley de Promoci\u00f3n de la autonom\u00eda Personal y Atenci\u00f3n a las personas en situaci\u00f3n de dependencia. Rev Esp Salud P\u00fablica. 2012; 86:381-392.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"12\">\n<li>L\u00f3pez Bastida J, Oliva J, Anto\u00f1anzas F, et al. Propuesta de gu\u00eda para la evaluaci\u00f3n econ\u00f3mica aplicada a las tecnolog\u00edas sanitarias. Gac Sanit. 2010;24(2):154-170.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"13\">\n<li>Hoefman RJ, van Exel J, Brouwer W. How to include informal care in economic evaluations. 2013;31:1105-19.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"14\">\n<li>Van den Berg B, Brouwer WB, Koopmanschap MA. Economic valuation of informal care. An overview of methods and applications. Eur J Health Econom. 2004;5:36-45.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"15\">\n<li>Van Exel J, Bobinac A, Koopmanschap M, et al. The invisible hands made visible: recognizing the value of informal care in healthcare decision-making.Expert Rev Pharmacoecon Outcomes Res. 2008;8:557-61.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pese a su formal nomenclatura, probablemente el lector est\u00e9 familiarizado con los cuidados informales e incluso haya ejercido como tal. 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