{"id":1574,"date":"2019-08-15T18:58:59","date_gmt":"2019-08-15T18:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/bloggaceta.elsevier.es\/?p=1574"},"modified":"2019-08-15T18:58:59","modified_gmt":"2019-08-15T18:58:59","slug":"etica-en-de-y-para-la-salud-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/2019\/08\/15\/etica-en-de-y-para-la-salud-publica\/","title":{"rendered":"\u00c9tica en, de y para la salud p\u00fablica"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Como es sabido, \u00e9tica es palabra que debemos al griego\nantiguo, idioma en el que significaba \u00ablo relativo (el sufijo <em>ico\/a<\/em>) al modo de comportarse (<em>ethos<\/em>)\u00bb, es decir aquellos usos y\ncostumbres de la gente en su vida cotidiana que la comunidad consideraba normales,\n&nbsp;aceptables. El mismo significado de la\npalabra latina <em>moralis<\/em>, lo relativo a\nlos <em>mores<\/em>, las costumbres, de donde\nprocede nuestro sustantivo moral. As\u00ed <em>mos\nmaiorum<\/em>, las costumbres de los antepasados, ser\u00edan la referencia con la que\nlos romanos valoraban la bondad de sus actos y decisiones. Tales usos y\npr\u00e1cticas, en la medida que se generalizaban y asum\u00edan generaban <em>consuetudines<\/em>, antecedentes del derecho,\ncomo nos recuerda la denominaci\u00f3n de derecho consuetudinario. <\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los&nbsp; primeros y\nm\u00e1s conocidos tratados al respecto es la c\u00e9lebre \u00ab\u00c9tica a Nic\u00f3maco\u00bb\nen la que Arist\u00f3teles explica a su hijo c\u00f3mo actuar para ser feliz, lo que,\nseg\u00fan \u00e9l, es el prop\u00f3sito de nuestra existencia y se alcanza mediante la\nvirtud.&nbsp; De ah\u00ed y de las aportaciones de\notros fil\u00f3sofos como los hel\u00e9nicos S\u00f3crates y Plat\u00f3n o los latinos S\u00e9neca y\nQuintiliano, viene el que se considere la \u00e9tica como filosof\u00eda moral,\ndesarrollada m\u00e1s modernamente por los escol\u00e1sticos y culminada por Kant con su\nimperativo categ\u00f3rico, propuesta que le permit\u00eda, al menos aparentemente,\nvalorar la bondad de una decisi\u00f3n universalmente y, lo que tal vez ha sido m\u00e1s\ntranscendente, proclamar de manera rotunda la inviolabilidad de la dignidad de\nlas personas que en ninguna ocasi\u00f3n pueden considerarse s\u00f3lo medios para\nobtener cualquier fin por loable que sea. Entre par\u00e9ntesis, Fernando Savater\npublic\u00f3 hace ya unos a\u00f1os una amena introducci\u00f3n elemental a la \u00e9tica dedicada\na su hijo adolescente<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>La coincidencia sem\u00e1ntica, que no etimol\u00f3gica, entre \u00e9tica y\nmoral, m\u00e1s que una casualidad es la constataci\u00f3n de la &nbsp;importancia que tiene, para la viabilidad de\nlas sociedades humanas, seleccionar, conservar y mantener vigentes los usos y\ncostumbres imprescindibles para la supervivencia de las colectividades. De la\nmisma manera que nos es de gran utilidad acumular, conservar y desarrollar los\nconocimientos cient\u00edficos y otras fuentes de informaci\u00f3n cultural. <\/p>\n\n\n\n<p>Estas referencias morales o \u00e9ticas pod\u00edan ser espec\u00edficas\npara una determinada profesi\u00f3n, los que m\u00e1s adelante ser\u00edan denominados c\u00f3digos\ndeontol\u00f3gicos, el antecedente m\u00e1s conocido de los cuales es el juramento\nhipocr\u00e1tico. En la actualidad tales c\u00f3digos recogen las normas de\ncomportamiento de aquellas personas que comparten la misma corporaci\u00f3n, m\u00e1s\nall\u00e1 de las leyes que afectan al conjunto de la ciudadan\u00eda.&nbsp; Entre par\u00e9ntesis, los colegios de la abogac\u00eda\no de la arquitectura como los de la medicina, farmacia, enfermer\u00eda, etc. son\ninstituciones de derecho p\u00fablico cuya principal responsabilidad es garantizar a\nla sociedad un ejercicio moralmente adecuado de su actividad profesional. <\/p>\n\n\n\n<p>Sirva este pre\u00e1mbulo como introducci\u00f3n para mejor entender\nlas consideraciones siguientes en las que se plantea la conveniencia de\ndesarrollar y promover las aplicaciones de la \u00e9tica, como filosof\u00eda moral, a la\nsalud p\u00fablica, ya sea&nbsp; por lo que se\nrefiere a las particularidades de la disciplina (\u00e9tica de&#8230;) como para valorar\nsi las decisiones e intervenciones de la salud p\u00fablica son moralmente adecuadas\n(\u00e9tica en&#8230;) o incluso para ampliar y desarrollar aspectos de la pr\u00e1ctica\nsalubrista que pueden beneficiarse de una perspectiva \u00e9tica (\u00e9tica\npara&#8230;)&nbsp; de acuerdo con la sugerencia de\nGostin<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a>.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como explicaba Rosen<a href=\"#_edn3\">[3]<\/a>,\nlos or\u00edgenes de la salud p\u00fablica se remontan al nacimiento de las ciudades,\ncuya viabilidad requiere del saneamiento imprescindible, que incluye el\nalmacenamiento y conservaci\u00f3n de alimentos as\u00ed como el abastecimiento de agua\npotable y la suficiente evacuaci\u00f3n de residuos, incluida una polic\u00eda mortuoria\nm\u00ednima. Es decir un programa b\u00e1sico de protecci\u00f3n de la salud colectiva, aunque\nlos prop\u00f3sitos expl\u00edcitos de tales instalaciones fueran de sostenibilidad m\u00e1s\nque de prevenci\u00f3n de enfermedades. Pero resulta que, adem\u00e1s, los primeros\nasentamientos urbanos estables acostumbran tambi\u00e9n a disponer de equipamientos\npara el ocio, como espacios de juego y de ba\u00f1o para el disfrute y bienestar de\nsus habitantes, o sea intervenciones de promoci\u00f3n de la salud en el sentido\nactual del concepto. <\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo entre par\u00e9ntesis conviene recordar las etimolog\u00edas\ngriegas y latinas de la ciudad, <em>polis <\/em>y\n<em>civis<\/em> respectivamente, que evocan a\nsu vez conceptos como pol\u00edtica y civismo, los cuales denotan la importancia del\ndesarrollo de la convivencia en las sociedades humanas una vez adoptado el\nmodelo urbano.&nbsp; Los humanos somos\nanimales sociales por naturaleza, de forma que desde la aparici\u00f3n de nuestra\nespecie las relaciones entre los componentes de las bandas y clanes primero y\nm\u00e1s tarde entre los vecinos de poblados, aldeas o burgos, son imprescindibles\npara nuestra supervivencia.&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso los programas de salud p\u00fablica, informales\ndurante buena parte de la historia de la humanidad &#8211;desde el Neol\u00edtico hasta\ncasi el higienismo y la revoluci\u00f3n industrial, tal vez con la excepci\u00f3n de la\nRoma imperial- no tuvieron una relaci\u00f3n especialmente estrecha con la medicina\ny otras actividades similares hasta la aparici\u00f3n de las grandes epidemias de\npeste.&nbsp; No en vano la primera cuarentena\ndocumentada tiene lugar por orden de las autoridades municipales en Ragusa, la\nactual Dubrovnik, a mediados del siglo XIV. <\/p>\n\n\n\n<p>Claro que se empieza a hablar de salud p\u00fablica en un sentido\nmuy parecido al actual en los tiempos de la revoluci\u00f3n industrial cuando en\n1848 se promulga la <em>Public Health Act<\/em>\nen Londres, una iniciativa mediante la cual los poderes p\u00fablicos asumen la\nresponsabilidad de la protecci\u00f3n colectiva de la salud de la ciudadan\u00eda, al\nmenos parcialmente. Lo que dar\u00e1 lugar al nacimiento de los primeros servicios\np\u00fablicos de sanidad con funciones b\u00e1sicamente comunitarias, que, en Espa\u00f1a por\nejemplo, se dotan de profesionales de la medicina, la farmacia y la veterinaria\nentre otras titulaciones, los denominados funcionarios sanitarios locales. <\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter gubernamental de las instituciones de salud\np\u00fablica supone en muchos casos que buena parte de los profesionales de Salud\nP\u00fablica sean servidores p\u00fablicos, obligados a cumplir las normas y reglamentos\nde las respectivas administraciones, lo que los diferencia del planteamiento\nm\u00e1s deontol\u00f3gico de las profesiones liberales. Por otra parte, la idea de\ncontribuir al bien com\u00fan es, en parte al menos, reflejo de la doctrina\nutilitarista propia de los mercantilistas ingleses entre los cuales destaca\nEdwin Chadwick el promotor de la mencionada ley brit\u00e1nica que, adem\u00e1s de amigo\nde Stuart Mill, fue secretario personal de Jeremy Bentham, ambos destacados\nutilitaristas. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, y aunque m\u00e1s bien t\u00e1citamente, la justificaci\u00f3n\n\u00e9tica de las intervenciones salubristas ha sido y sigue siendo sobre todo conseguir\nel m\u00e1ximo grado de bienestar atribuible. Por lo que cualquier decisi\u00f3n que\nimplique un incremento tangible de la salud o si se prefiere de la calidad de\nvida asociada a la salud estar\u00e1 moralmente justificada. Aumento como saldo neto,\nuna vez descontados los eventuales perjuicios que pueda provocar la medida o el\nprograma en cuesti\u00f3n, puesto que ninguna actividad sanitaria puede garantizar\nde modo absoluto que siempre resulte totalmente inocua. Siempre para la mayor\u00eda\nde la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El recurso a una referencia \u00e9tica de car\u00e1cter consecuencialista\ncomo el utilitarismo es objeto de cr\u00edtica por aquellos que consideran que las\nacciones y las decisiones humanas son moralmente aceptables independientemente\nde que las consecuencias que provocan sean beneficiosas o no.&nbsp; O sea que deben atenerse a unos criterios o\nprincipios fundamentales. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que acogerse al utilitarismo es un ejemplo de\npragmatismo. De hecho uno de los indicadores para poder comparar los eventuales\nbeneficios de distintas intervenciones sanitarias que afectan a diversos problemas\nde salud son los a\u00f1os de vida ajustados por calidad que se ganan o se pierden\ncomo consecuencia de tales intervenciones. Sin embargo, la debilidad mayor del\nutilitarismo tiene que ver con el respeto a los derechos de las minor\u00edas y,\ntambi\u00e9n, con las eventuales discrepancias sobre lo que puede resultar\nbeneficioso.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esta perspectiva utilitarista seguir\u00e1 siendo la referencia\n\u00e9tica hegem\u00f3nica de las instituciones de la salud p\u00fablica incluso durante los\nprimeros a\u00f1os de desarrollo de la bio\u00e9tica la cual, descontando el antecedente\npoco influyente de Fritz Jahr en 1927, nacer\u00e1 a partir de las propuestas de\nPotter&nbsp; y se consolidar\u00e1 mediante el\ninforme Belmont. <\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente uno de los mayores est\u00edmulos para la\nelaboraci\u00f3n de ese informe fue &nbsp;el\nesc\u00e1ndalo que provoc\u00f3 la difusi\u00f3n de la existencia del estudio de Tuskegee, el\nseguimiento de una cohorte de afroamericanos afectados de s\u00edfilis con el\nprop\u00f3sito de comprobar si la historia natural de la infecci\u00f3n era distinta que\nla estudiada por los escandinavos unos a\u00f1os antes. Los casi 400 sujetos y 200\ncontroles deb\u00edan ser seguidos hasta su muerte sin recibir tratamiento. Una\nrestricci\u00f3n que se mantuvo a pesar de la generalizaci\u00f3n del tratamiento de la\ns\u00edfilis con penicilina tras la segunda guerra mundial. Pero un art\u00edculo de Jean\nKeller en el Times de New York en 1972 desencaden\u00f3 una reacci\u00f3n mayoritaria de\nrepulsa que, adem\u00e1s de provocar la suspensi\u00f3n de la indagaci\u00f3n, impuls\u00f3 el desarrollo\nde una regulaci\u00f3n de la experimentaci\u00f3n humana&nbsp;\npor parte de las administraciones p\u00fablicas que se materializar\u00eda unos\na\u00f1os despu\u00e9s. Llama la atenci\u00f3n que, a pesar de que el servicio federal de\nsalud p\u00fablica de los USA fuera el responsable del estudio, &nbsp;el desarrollo de la \u00e9tica en la formaci\u00f3n y en\nel desempe\u00f1o profesional de la salud p\u00fablica tardar\u00eda todav\u00eda bastante. En 1974\nuna encuesta a las escuelas oficiales de la disciplina mostr\u00f3 que apenas cinco\nde las quince que respondieron&nbsp;\nreconoc\u00edan el potencial inter\u00e9s de unas bases \u00e9ticas y solo en&nbsp; dos de ellas, Harvard y Columbia, hab\u00edan\nhabilitado un espacio significativo en el plan de estudios<a href=\"#_edn4\">[4]<\/a>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La consecuencia m\u00e1s tangible del episodio Tuskegee fue el citado\ninforme Belmont que finalmente se publicar\u00eda en 1979, hace ahora cuarenta a\u00f1os<a href=\"#_edn5\">[5]<\/a>.\nFue redactado por la Comisi\u00f3n Nacional para la Protecci\u00f3n de Sujetos Humanos de\nla Investigaci\u00f3n Biom\u00e9dica y del Comportamiento creada como resultado de la Ley\nNacional de Investigaci\u00f3n de 1974.&nbsp; Durante\n1976 se debatieron sus propuestas en el Centro de conferencias del Instituto\nSmithsoniano de Belmont &#8211;de ah\u00ed su nombre&#8211; aunque no se publicaron hasta\nfinales de 1979, en un breve documento que identifica los principios \u00e9ticos\nb\u00e1sicos y las pautas que abordan los problemas \u00e9ticos derivados de la\nrealizaci\u00f3n de investigaciones con seres humanos. De modo que cualquier\nexperimento de esta naturaleza debe garantizar el respeto por las personas\n(autonom\u00eda) que ninguna de ellas sea tratada injustamente ( justicia) y que el\nprop\u00f3sito del estudio sea producir beneficios para la salud, por lo que el mero\ninter\u00e9s por incrementar el conocimiento no&nbsp;\nes suficiente justificaci\u00f3n moral (beneficencia). Ese mismo a\u00f1o, &nbsp;Beaumont y Childress, les a\u00f1adir\u00e1n el\nprincipio &nbsp;de no maleficencia<a href=\"#_edn6\">[6]<\/a>\npuesto que la intenci\u00f3n ben\u00e9fica no resulta suficientemente protectora. <\/p>\n\n\n\n<p>Estos principios van a ir ampliando paulatinamente su \u00e1mbito\nde influencia al conjunto de normas deontol\u00f3gicas de las profesiones sanitarias.\n<\/p>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n del SIDA y la protesta de los colectivos\nhomosexuales contra su discriminaci\u00f3n, ahora al identificarlos como grupo de\nriesgo, junto a heroin\u00f3manos, haitianos y hemof\u00edlicos,&nbsp; comportar\u00e1 la decidida promoci\u00f3n de los\nderechos humanos &#8212; un planteamiento \u00e9tico no consecuencialista&#8211; en el \u00e1mbito\nde la salud p\u00fablica, gracias, entre otros, al trabajo del malogrado Jonathan\nMann<a href=\"#_edn7\">[7]<\/a>\n<a href=\"#_edn8\">[8]<\/a>\n<a href=\"#_edn9\">[9]<\/a>,\ny &nbsp;estimular\u00e1 tambi\u00e9n la aplicaci\u00f3n de\nargumentos y consideraciones \u00e9ticas, de modo que tanto las instituciones\nprofesionales<a href=\"#_edn10\">[10]<\/a> como\nlas escuelas de salud p\u00fablica<a href=\"#_edn11\">[11]<\/a>\nir\u00e1n incorporando la \u00e9tica en sus programas, primero en los USA y poco a poco\nen Europa<a href=\"#_edn12\">[12]<\/a> <a href=\"#_edn13\">[13]<\/a>.\n&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a la situaci\u00f3n es todav\u00eda incipiente. Sobre todo en\nrelaci\u00f3n con la formaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la bio\u00e9tica que ya ha alcanzado\ncierta tradici\u00f3n en el sistema sanitario, tanto en el \u00e1mbito estatal con la\nComisi\u00f3n de Bio\u00e9tica de Espa\u00f1a, como en algunas autonom\u00edas que disponen de\ncomisiones equivalentes y, desde luego, gracias a la existencia de unidades y\ncomit\u00e9s de \u00e9tica asistencial y de investigaci\u00f3n. En el \u00e1mbito de la formaci\u00f3n\nde postgrado se han desarrollado algunos programas universitarios de maestr\u00eda\nen bio\u00e9tica que en muchos casos se ofrecen en modalidades <em>online<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>En cambio la oferta formativa espec\u00edfica sobre \u00e9tica y salud\np\u00fablica es bastante limitada<a href=\"#_edn14\">[14]<\/a>.\nEllo no obstante, SESPAS alberga un grupo de trabajo sobre \u00e9tica y salud\np\u00fablica<a href=\"#_edn15\">[15]<\/a>\nque, con la colaboraci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Gr\u00edfols, viene organizando encuentros\nmonogr\u00e1ficos anuales los cuales se editan como cuadernos de la fundaci\u00f3n y son\nde acceso libre<a href=\"#_edn16\">[16]<\/a>. Y hace\npoco la revista Bio\u00e9tica y Derecho que edita el Observatorio de Bio\u00e9tica de la\nUniversidad de Barcelona ha editado un monogr\u00e1fico que incluye siete art\u00edculos\ny una editorial sobre cuestiones de salud p\u00fablica bajo la perspectiva de la\n\u00e9tica<a href=\"#_edn17\">[17]<\/a>.\n&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el a\u00f1o pasado la Escuela de Verano de Salud P\u00fablica de\nMenorca que hab\u00eda acogido alguno de los encuentros del grupo de trabajo de\n\u00c9tica de SESPAS, &nbsp;programa un curso de\nintroducci\u00f3n a la \u00e9tica de la salud p\u00fablica<a href=\"#_edn18\">[18]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los \u00e1mbitos de la salud p\u00fablica pueden beneficiarse de\nla aplicaci\u00f3n de las consideraciones \u00e9ticas, desde el de la vigilancia y\nmonitorizaci\u00f3n de problemas y determinantes de salud hasta el dise\u00f1o y la\npuesta en pr\u00e1ctica de las pol\u00edticas de salud y sanitarias pasando por la\npromoci\u00f3n y la protecci\u00f3n colectiva de la salud comunitaria que incluye las\nactividades poblacionales de prevenci\u00f3n de enfermedades espec\u00edficas. Cabe\nmencionar finalmente la iniciativa de un grupo interdisciplinario de autores<a href=\"#_edn19\">[19]<\/a> que\ncoordinados por Andrea Bur\u00f3n han elaborado un curso MOOC (<em>Massive Online Open Courses<\/em>) de introducci\u00f3n \u00ab\u00c9TICA EN SALUD\nP\u00daBLICA. \u00bfLa salud es siempre lo primero?\u00bb que\nestar\u00e1 asequible en la plataforma <em>Mir\u00edadax<\/em>\ndesde el curso pr\u00f3ximo gracias a la Universidad <em>Pompeu Fabra<\/em>. Esta introducci\u00f3n consta de diez cap\u00edtulos, dos\nintroductorios a la salud p\u00fablica y a la \u00e9tica, un tercero dedicado a la \u00e9tica de la salud p\u00fablica, y los seis siguientes a los\naspectos \u00e9ticos m\u00e1s relevantes de la promoci\u00f3n de la salud; de la prevenci\u00f3n de\nenfermedades (vacunaciones, cribados, etc.); de la protecci\u00f3n de la salud y\nvigilancia (control de brotes y epidemias, seguridad alimentaria, vial, etc.);\ndel dise\u00f1o de las pol\u00edticas de salud y sanitarias y del establecimiento de prioridades;\nde la comunicaci\u00f3n y de la investigaci\u00f3n respectivamente. Para acabar con un\ncap\u00edtulo dedicado a los conflictos de inter\u00e9s en el ejercicio profesional de la\nsalud p\u00fablica. <\/p>\n\n\n\n<p>Agosto, 2019. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.campusgacetaeasp.es\/bloginvitado\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/16.A_Segura-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1492\" width=\"288\" height=\"399\"\/><figcaption>Andreu Segura.  <br>Vocal del Comit\u00e9 de Bio\u00e9tica y del Consejo Asesor de Salud P\u00fablica de Catalu\u00f1a <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>email:&nbsp;<\/strong>asegurabenedicto@gmail.com\n\n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Editor invitado de salud comunitaria. Comit\u00e9 editorial de Gaceta <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><em>*Agradezco a los profesores&nbsp; \u00c0ngel Puyol yBego\u00f1a Roman sus sugerencias si bien la responsabilidad de los eventuales errores es s\u00f3lo m\u00eda. <\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Savater\nF. \u00c9tica para Amador. Barcelona: Ariel ,1991. Existe una reedici\u00f3n con motivo\ndel 20 aniversario. V\u00e9ase: <a href=\"http:\/\/www.fernandosavater.com\/pensando-con-fernando-savater.php\">http:\/\/www.fernandosavater.com\/pensando-con-fernando-savater.php<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Gostin\nLO. Public health, ethics, and\nhuman rights: A tribute to the late Jonathan Mann. J. Law Med. Ethics 2001;\n29:121-30.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\">[3]<\/a> Rosen G. A History of Public Health<em>. <\/em>Expanded edition. Baltimore: The Johns\nHopkins &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;University Press, 1993: 1-5.\n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\">[4]<\/a> Bluestone NR. Teaching of ethics in schools of public health. Am J\nPublic Health. 1976 May;66(5):478\u20139. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\">[5]<\/a> The National Comission for the protection\nof human subjects of biomedical and behavioral research. The Belmont Report.\nDHEW Publication No. (OS) 78-0014 Washington DC, 1978 Accesible en: <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/www.hhs.gov\/ohrp\/sites\/default\/files\/the-belmont-report-508c_FINAL.pdf\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\">[6]<\/a> Beauchamp TJ, Childress JF.\nPrinciples of Biomedical Ethics. Oxford University Press, 1979 <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\">[7]<\/a>Mann JM, Gostin L,\nGruskin S, et al (1994) Health and human rights. Health Hum Rights 1:6-23.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref8\">[8]<\/a> Mann JM. Medicine and public health, ethics and human\nrights. Hastings Center Rep. 1997;27:6\u201313<\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref9\">[9]<\/a> Marks SP. Jonathan Mann&#8217;s &nbsp;legacy &nbsp;to\nthe 21st century: The human rights imperative for public health.&nbsp;Journal\nof Law, Medicine &amp; Ethics 2001; 29: 131\u20138<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref10\">[10]<\/a> Thomas JC, Sage M, Dillenberg J,\nGuillory, JV. A code of ethics for public health. Am J Public Health.\n2002;92:1057-60<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref11\">[11]<\/a> Thomas JC. Teaching ethics in\nschools of public health. Public Health Rep. 2003;118:279-86.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref12\">[12]<\/a> Aceijas C, Brall C, Schr\u00f6der-B\u00e4ck\nP, Otok R, Maeckelberghe E, Stjernberg L, Strech D, Tulchinsky TH. Teaching\nethics in schools of public health in the European Region: findings from a\nscreening survey. Public Health Reviews. 2012;34: epub ahead of print.<\/p>\n\n\n\n<p>[13] &nbsp;&nbsp;Camps V, Hern\u00e1ndez-Aguado I, Puyol A, Segura\nA. An ethics training specific for European public health. Public health Rev,\n2015: 36: 6. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref14\">[14]<\/a> Buron A, Segura A. Public\nhealth ethics education in public health masters in Spain: Current status and\navailable resources for teaching. &nbsp;Rev\nBio y Der. 2019; 45: 89-109 <\/p>\n\n\n\n<p>Accesible en:&nbsp; <a href=\"http:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/RBD\/issue\/view\/2093\">http:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/RBD\/issue\/view\/2093<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref15\">[15]<\/a> \u00c1rea de\nTrabajo de \u00c9tica y Salud P\u00fablica. SESPAS. <\/p>\n\n\n\n<p>Accesible en: &nbsp;<a href=\"https:\/\/sespas.es\/areas-de-trabajo\/etica\/\">https:\/\/sespas.es\/areas-de-trabajo\/etica\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref16\">[16]<\/a>\nFundaci\u00f3n Grifols. Cuadernos editados conjuntamente con el grupo de \u00e9tica de\nSESPAS. Q24(2010) Q27(2012) Q29(2013) Q32(2014) Q37(2015) Q38(2016) Q42(2017)\nQ48(2018) Accesible en : <a href=\"https:\/\/www.fundaciogrifols.org\/es\/web\/fundacio\/monographs\">https:\/\/www.fundaciogrifols.org\/es\/web\/fundacio\/monographs<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref17\">[17]<\/a>\nObservatorio de Bio\u00e9tica. Monogr\u00e1fico sobre \u00e9tica y salud p\u00fablica. Rev Bio y\nDer. 2019; 45: Accesible en:&nbsp;&nbsp; <a href=\"http:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/RBD\/issue\/view\/2093\">http:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/RBD\/issue\/view\/2093<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref18\">[18]<\/a> Escuela\nde Verano de Salud P\u00fablica. Curso C8 \u00c9tica en, de y para la salud p\u00fablica.\nAccesible en: <a href=\"http:\/\/www.emsp.cime.es\/contingut.aspx?idpub=1857\">http:\/\/www.emsp.cime.es\/contingut.aspx?idpub=1857<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref19\">[19]<\/a> Los\nautores son:&nbsp; Andrea Bur\u00f3n, profesora del\nM\u00e1ster de SP UPF\/UAB; Jos\u00e9 Miquel Carrasco de APLICA Investigaci\u00f3n y\ntraslaci\u00f3n; Fernando Garc\u00eda, presidente del comit\u00e9 de \u00e9tica de la Investigaci\u00f3n\ndel Carlos III;&nbsp; \u00c0ngel Puyol, profesor de\n\u00e9tica y filosof\u00eda pol\u00edtica de la UAB; Bego\u00f1a Rom\u00e1n, profesora de filosof\u00eda de\nla UB;&nbsp; Miguel \u00c1ngel Royo, director del\nM\u00e1ster de SP de la Escuela Nacional de Sanidad y Andreu Segura. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como es sabido, \u00e9tica es palabra que debemos al griego antiguo, idioma en el que significaba \u00ablo relativo (el sufijo ico\/a) al modo de comportarse (ethos)\u00bb, es decir aquellos usos y costumbres de la gente en su vida cotidiana que la comunidad consideraba normales, &nbsp;aceptables. 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