UNA MIRADA INTERSECCIONAL DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES CON GAFAS DE DOBLE O TRIPLE AUMENTO

El artículo Medidas de contención de la violencia de género durante la pandemia de COVID-19, alerta que la cuarentena está impactando negativamente en la seguridad de las mujeres1. Si ya la violencia contra las mujeres (VCM) preocupaba por ser considerada una pandemia, justo en este contexto de confinamiento la VCM en el espacio doméstico ha aumentado en todo el mundo2.

La Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe ha incidido en el aislamiento y en los obstáculos en el acceso a las órdenes de protección3, pudiendo exacerbar los comportamientos de control sobre las mujeres que, según Miguel Lorente “los agresores perciben impunidad y seguridad, porque el encierro dificulta salir de la relación o interponer una denuncia” 4

¿Qué pasa cuando las violencias y el confinamiento se da en mujeres con discapacidad? Este post quiere llamar la atención a la mirada interseccional5 de las mujeres, ya que es necesario ponerse unas gafas no solamente feministas para analizar el origen estructural de la violencia de género, sino que es clave hacerlo con un doble o triple aumento. Es pertinente incidir en esta mirada, sobre todo si somos conscientes de que casi el 80% de las mujeres con discapacidad sufre violencia y tienen cuatro veces más riesgo de sufrir violencia sexual que el resto de las mujeres6. El proyecto “Stop the Violence» descubrió que la violencia se intensificó en frecuencia, extensión y naturaleza cuando el género y discapacidad se cruzan7.

En España no existen fuentes oficiales sobre cuántas mujeres con discapacidad son víctimas de violencia de género, cuántas presentan o retiran la denuncia, cuántas adquieren una discapacidad como consecuencia de violencia sufrida a manos de su pareja/exparejas o cuántas personas nacen con algún tipo de discapacidad debido a la violencia sufrida durante su gestación. La Fundación CERMI Mujeres publicó el informe a partir de los datos de la Macroencuesta de 2015, de 10.171 mujeres de ≥16 años, un análisis de la situación concreta de las mujeres con discapacidad, y como puede observarse en la tabla 1 la prevalencia de la violencia es mayor en ellas que las mujeres sin discapacidad, ya sea violencia psicológica emocional, psicológica de control, económica, física y sexual8.

Tabla 1. Comparación entre mujeres con y sin discapacidad acreditada de los distintos tipos de violencia ejercida por la pareja actual o expareja.

Fuente: elaboración propia8

Cuando hablamos de VCM con discapacidad hay que considerar la violencia basada en la discapacidad, por un lado, y la violencia basada en el género. En este punto, es preciso prestar atención a esa intersección, que produce casos cuyo abordaje necesita un tratamiento específico. Pensemos así en la violencia que puede ejercerse contra una mujer con discapacidad simplemente desenchufando su silla de ruedas eléctrica, controlando sus dispositivos de comunicación, cambiando de sitio sus objetos personales, o amenazándola con su incapacitación judicial o con la pérdida de las custodias de sus criaturas, etc. y que difícilmente tienen oportunidades de denunciar esos actos violentos.

Considerando la diversidad de las mujeres. En el caso de las mujeres con parálisis cerebral tienen mayores probabilidades de sufrir los extremos de todos los tipos de violencia: agresiones y abusos sexuales por parte de su entorno más cercano o por parte de terceras personas, negativa de su condición de mujer e imposibilidad de acceder a formación en cuestiones sanitarias como el conocimiento de su propio cuerpo, menstruación y sexualidad; dificultades para acceder a consultas obstétricas o ginecológicas, o incluso esterilizaciones forzosas.

Al hilo de las medidas que institucionalmente se han puesto en marcha, el tejido asociativo también lo ha hecho para llegar a donde, por falta de accesibilidad, no llegan las mujeres con discapacidad. Por ejemplo, desde la Confederación ASPACE puso en marcha un nuevo servicio de atención a mujeres y niñas con parálisis cerebral que estén sufriendo violencia de género a través de WhatsApp realizando el acompañamiento y derivación a recursos formales que garanticen la accesibilidad9. Ésta debe ir más allá del ámbito físico, por lo que es fundamental que se garantice la accesibilidad cognitiva y sensorial de la comunicación y la información en todo momento.

El 2º Manifiesto de los Derechos de las Mujeres y Niñas con Discapacidad reconoce que los servicios sanitarios, sobre todo atención primaria, pueden desempeñar un papel crucial para el diagnóstico temprano de VCM con discapacidad. Además de prestar atención a la aparición de indicios en sus consultas rutinarias con ellas, pueden poner a disposición de los servicios sociales y policiales información relevante sobre el maltrato o la exposición a la violencia de sus usuarias. Es clave, ofrecer los servicios de apoyo a la comunicación oral que éstas requieran, asegurando la privacidad de la información, concediéndole credibilidad a su testimonio10.

Finalmente, y como señalan Ruiz-Pérez et al,1 no es posible prevenir la VCM de manera integral sin considerar el aumento del desempleo, la temporalidad y la inestabilidad laboral, la dependencia económica o la sobrecarga de tareas reproductivas, entre otros elementos que la facilitan. Pero además pensando ahora en las medidas de desescalada, las respuestas políticas más efectivas serán las que consideren su impacto en la vida de las mujeres y las niñas, considerando todos los contextos de vulnerabilidad11.

Esther Castellanos Torres Soc. PhD. Directora de E2+Equidad, investigación y consultoría de género. Madrid. Consultora externa de la Fundación CERMI Mujeres. Docente del Posgrado Experta en los Malestares de Género: su prevención e impacto en la salud integral de las mujeres. Escuela ESEN. Docente del Postgrado de Personas con Discapacidad: Derechos Sociales y Cultura de las Capacidades de la Universidad de Barcelona. Integrante del Comité de Investigación de Práctica Sociológica de la Federación Española de Sociología y Responsable de Comisión de Igualdad de Género del COLPOLSOC, Madrid. España.

Referencias bibliográficas

  1. Ruiz-Pérez I, Pastor-Moreno G. Medidas de contención de la violencia de género durante la pandemia de COVID-19. Gac Sanit 2020. En prensa.
  2. Mlambo-Ngcuka P. Directora Ejecutiva de ONU Mujeres “Violencia contra las mujeres: la pandemia en la sombra” 6 de abril de 2020. Disponible en: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/4/statement-ed-phumzile-violence-against-women-during-pandemic
  3. Vaeza MN, Directora Regional para las Américas y el Caribe de la Oficina Regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres. Género y el Covid 19 en América Latina y el Caribe: Dimensiones de género en la respuesta. Disponible en https://www.cepal.org/sites/default/files/presentations/genero_y_el_covid-19_en_america_latina_y_el_caribe.pdf
  4. García de Blas E. Encerradas con su maltratador, 20 de marzo de 2020. El País, 21 de marzo de 2020. Disponible en https://elpais.com/sociedad/2020-03-20/encerradas-con-su-maltratador.html
  5. Crenshaw K. Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics. University of Chicago Legal Forum, 14 pp. 139-167, 1989.
  6. Valenciano, E. Informe sobre la situación de las mujeres de los grupos minoritarios en la Unión Europea. European Parlament. 2004
  7. Dowse, L, Soldatic, K, Didi, A, Frohmader, C, & Toorn, G. van. Stop the Violence: Addressing Violence Against Women and Girls with Disabilities in Australia: Background paper. 2013
  8. Castellanos-Torres E, Caballero Perez I, Chilet-Rosell E, Fernández-Sáez J. Informe sobre violencia de género hacia las mujeres con discapacidad a partir de la macroencuesta 2015. Libro 5 de la Colección Generosidad de la Fundación CERMI Mujeres. Ediciones Cinca. 2016
  9. Confederación ASPACE resolverá consultas sobre violencia de género a través de WhatsApp 14 de mayo de 2020. Disponible en: https://aspace.org/noticia/956/confederacion-aspace-resolvera-consultas-sobre-violencia-de-genero-a-traves-de-whatsapp
  10. Institución de la Procuradora General del Principado de Asturias (IPGPA); Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) Foro Europeo de la Discapacidad (EDF) y el Lobby Europeo de Mujeres (EWL). 2º Manifiesto de los Derechos de las Mujeres y Niñas con Discapacidad de la Unión Europea. Una herramienta para activistas y responsables políticos. 2011 Disponible en: http://www.fundacioncermimujeres.es/sites/default/files/2o_manifiesto_de_los_derechos_de_las_mujeres_y_ninas_con_discapacidad_de_la_union_europea.pdf
  11. Castellanos-Torres E, Mateo JT, Chilet-Rosell E. COVID-19 en clave de género. Gac Sanit.2020. En prensa.

 

Accesibilidad de las mujeres sordas al Sistema Sanitario Público del País Vasco

La Organización Mundial de la Salud advierte que las personas con discapacidad tienen peor salud que la población general.1

Respecto a las personas sordas, son numerosos los estudios a nivel internacional que sugieren la existencia aún de inequidad en la salud, como consecuencia de la dificultad de establecer una correcta comunicación con los y las profesionales de la salud.2–5

Con el objetivo de explorar la accesibilidad al servicio sanitario Público en nuestro contexto socio-sanitario, se decidió desarrollar un estudio cualitativo exploratorio y descriptivo6, en el que participaron 33 mujeres sordas de las tres provincias del País Vasco. Como objetivo secundario nos planteamos conocer su experiencia acerca de la violencia de género, dado que la literatura científica existente al respecto subraya que presentan mayor riesgo que las mujeres oyentes.

El contacto con las participantes se realizó a través de la Federación de Personas Sordas de Euskadi (EuskalGorrak), que facilitó intérpretes de lengua de signos para el desarrollo de los cuatro grupos de discusión. Se realizó la transcripción literal de los discursos a través del Servicio de Lengua de Signos de Euskadi.

Del análisis temático desarrollado surgieron tres categorías: i) Sentimientos de discriminación y limitación del principio de autonomía; ii) Barreras y facilitadores en el acceso a los servicios sanitarios; y iii) Vulnerabilidad de las mujeres como consecuencia de una incorrecta comunicación.

Las mujeres sordas que participan en los grupos de discusión refieren sentirse discriminadas y, como ejemplo de ello, describen situaciones en las que profesionales las ignoran como comunicadoras válidas cuando les acompaña otra persona que pueda comunicarse de forma oral, a pesar de que se trate de su propia salud o de la de un hijo/a a su cargo. Esta situación las hace sentirse anuladas, limitando así el desarrollo de su derecho de autonomía. Ese sentimiento se agrava aún más cuando sus hijos/as tienen que ejercer el papel de intérpretes, ya que no solo se vulnera la confidencialidad, sino que además ahonda en sentimientos de sufrimiento de estas mujeres al depender de sus hijos/as, y exponerles en ocasiones a que sean otras las primeras personas que conozcan su problema de salud.

Describen también como el uso del término “sordomudo/a”, resulta ofensivo para la comunidad sorda en general, y en general se quejan de que reciben las explicaciones de los y las profesionales de la salud resumidas, tanto por parte de familiares como de los intérpretes, lo que dificulta aún más su comprensión. Precisamente se trata de un colectivo que necesitaría por parte de los/as profesionales de mayor tiempo y esfuerzo en la comunicación, en aras de facilitar un mensaje claro y comprensible.

En este estudio se describen barreras a la accesibilidad en situaciones comunes que surgen en el día a día, como por ejemplo llamar por megafonía o de forma oral en las consultas para marcar el turno al paciente. Por el contrario, medidas sencillas como la instalación de pantallas visuales, pueden evitar situaciones de estrés a las personas sordas.

Otras barreras descritas en el estudio son la limitación del tiempo en consulta, el teléfono como canal tradicional de comunicación, y la dificultad en situaciones de urgencias, también fácilmente solventables, ya que podrían mejorar si se aplicaran ciertas medidas sencillas como hacer accesible el correo electrónico o WhatsApp, la existencia de un símbolo que identifique a una persona sorda en la historia clínica, y aplicaciones específicas para situaciones de urgencias.

Las mujeres participantes en este estudio insisten en que, aunque lo ideal es que los profesionales conocieran la lengua de signos, con unas sencillas pautas, la comunicación mejoraría, siendo más efectiva y generando además confianza en estas personas hacia el Sistema Sanitario. Por ejemplo: la importancia de vocalizar mejor, mirar a la cara y dirigirse al paciente en lugar de al intérprete o acompañante, son fundamentales para mejorar la comunicación, así como la existencia de intérpretes o profesionales con conocimientos en Lengua de Signos en centros sanitarios sería un facilitador importante y una medida muy sencilla de ser aplicada. Es fundamental la sensibilización y formación de los y las profesionales de la salud.

La tercera categoría que emerge del discurso de las participantes es el sentimiento de vulnerabilidad, puesto que no se benefician de la misma información que la población general, lo que indica desigualdad e inequidad en salud.

En cuanto a la situación de maltrato, el aislamiento que sufren debido a su discapacidad auditiva y las barreras de acceso al sistema sanitario, así como la escasa información de los recursos existentes en estas situaciones y cierta desconfianza hacia los profesionales de la salud, dificultan que acudan a solicitar ayuda.

Este estudio evidencia la necesidad de trabajar en pro de mejorar la accesibilidad al Sistema Sanitario de estas personas, con el fin de garantizar el derecho a la salud de toda la ciudadanía, evitando así las desigualdades sociales.

Puede ser punto de partida para el desarrollo de políticas sanitarias y protocolos institucionales que mejoren la salud de las personas sordas, la prevención y promoción de esta, aumentando así la calidad y esperanza de vida, y garantizando la equidad en salud.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Informe mundial sobre la discapacidad. Discapacidad y rehabilitación. Ginebra. Suiza; 2011.
  2. Bartlett G, Blais R, Tamblyn R, Clermont RJ, MacGibbon B. Impact of patient communication problems on the risk of preventable adverse events in acute care settings. Can Med Assoc J. 2008;178:1555-62.
  3. Anderson ML, Leigh IW, Samar VJ. Intimate partner violence against Deaf women : A review. Aggress Violent Behav. 2011;16:200-6.
  4. Barnett SL, Matthews KA, Sutter EJ, DeWindt LA, Pransky JA, O’Hearn AM, et al. Collaboration With Deaf Communities to Conduct Accessible Health Surveillance. Am J Prev Med. 2017;52:S250-4.
  5. Alexander A, Ladd P, Powell S. Deafness might damage your health. Lancet. 2012;379:979-81.
  6. Luengo-Rubalcaba S, Abad-García R, Tíscar-González V. Accesibilidad de las mujeres sordas al sistema público sanitario del País Vasco. Gac Sanit. 2019.

 

Socorro Luengo-Rubalcabaa, Roberto Abad-Garcíaa y Verónica Tíscar-Gonzálezb.

a Organización Sanitaria Integrada Bilbao-Basurto, Osakidetza, Bilbao, España.
b Organización Sanitaria Integrada Araba, Osakidetza, Vitoria, España.